Estos pendientes desiguales exploran la idea del equilibrio imperfecto. De un lado, una forma pequeña y texturada; del otro, una caída de cadenas
doradas que se mueven con suavidad, capturando la luz en cada cristal, unidas a un earcuff que forma parte del mismo para conseguir esa caída.
El contraste entre la estructura sólida y la fluidez del movimiento crea una composición contemporánea y llena de carácter.